Aún cuando la amplia región de la Comarca Lagunera es semidesértica, existen sitios ligados con la historia que cuentan con diáfana riqueza natural y verdaderas joyas arquitectónicas, como es el Puente Colgante de Ojuela ubicado a unos cuantos kilómetros de este municipio que fue un emporio minero, y ahora es visitado por miles de turistas que todo el año acuden para admirar su belleza.
Este puente colgante fue construido por el ingeniero alemán Santiago Mingil en 1892, quien años después construyera el majestuoso puente de San Francisco, uno de los más importantes de todo el mundo en su género.
Cuenta la historia que en 1777 fundaron 13 minas que fueron explotadas en forma continua a pesar de los ataques de los indios que habitaban en el lugar, los primeros que trabajaron en forma rudimentaria el metal. Esta obra, fue hecha para comunicar dos cerros; tiene 325 metros de longitud, entre un abismo de 180 metros de profundidad, con torres de madera que ahora fueron reconstruidas con fierro, con gruesos cables de acero y piso de madera también reconstruido.
En este lugar fue construido el pueblo de Ojuela, cuyas ruinas permanecen como mudos testigos de lo que fue un centro minero por excelencia, donde trabajaban hasta 3,000 mineros. En este lugar se encuentra el puente peatonal mas largo de Latinoamérica “Puente de Ojuela” hecho de madera y acero. Este era utilizado para conectar las minas con el pueblo. En la actualidad es un destino turístico el cual muestra todo lo que se desarrollo en el lugar.
Otro de los atractivos de la región es la “Sierra del Indio”, llamada así, porque la cima de uno de sus cerros semeja la cara de un indio. Se aprecia mejor viendo una fotografía del lugar en forma vertical que es cuando se nota un rostro con penacho.
El futuro de Mapimí es el turismo, y los lugareños confeccionan collares, adornos de piedras semipreciosas y lo que es más importante, miniaturas del “Puente Colgante de Ojuela”.Su majestuosa presencia en medio del paisaje árido es el principio de un viaje por los túneles la mina de Santa Rita que desembocan en un balcón natural donde se aprecian las bellas tonalidades desérticas del bolsón de Mapimí, sede de la enigmática Zona del Silencio que Durango comparte con Chihuahua y Coahuila.










